Por Guillermo Urdinez
Ingeniero, empresario PYME y socio de ENAC
Existe una mala costumbre en estos últimos tiempos en la política: poner el nombre de los candidatos por delante de las ideas. Este método ha servido para vaciar a la política del verdadero debate, relacionado con lo que pensamos que debe ser nuestra provincia, región y ciudades en el futuro. Es lo que se denomina política de anticipación, partiendo de la realidad que nos toca vivir.
Nuestra provincia de Río Negro tiene un gran potencial que, poniéndolo en línea con los intereses de sus habitantes, garantizaría un futuro venturoso. Sin embargo, los últimos gobiernos han hecho todo lo contrario, con las consecuencias nefastas que todos conocemos y sufrimos.
Como ejemplo, tenemos el salario privado registrado más bajo de la Patagonia, concentrado básicamente en comercio, turismo y agro primario, entre otras actividades de bajo valor agregado.
Observamos un Presupuesto 2026 sin inversiones en infraestructura, tecnología ni logística. Sabemos que no hay desarrollo económico sin inversiones en infraestructura. Nos hemos acostumbrado a circular por rutas rotas y sin mantenimiento. Ni siquiera contamos con un tren de pasajeros que recorra el Alto Valle, una demanda histórica de nuestro pueblo.
El problema es que exportamos nuestros recursos no renovables sin valor agregado. Es fundamental que pongamos sobre la mesa de debate cómo aprovechar parte de esos recursos para el desarrollo local. En este aspecto, como ejemplo, pongo a disposición un proyecto de cultivos bajo cubierta, aprovechando un porcentaje del gas que se extrae de la cuenca Fernández Oro.
En definitiva, llendo a un diagnostico provincial, debemos discutir los temas importantes y no las tonterías, si es que realmente queremos salir del estado de mediocridad en el que nos encontramos.
Volver a darle contenido a la política me parece una tarea prioritaria. Caso contrario, es como cambiar de collar, pero seguir con el mismo perro. O sea, que nada cambie.

